viernes, 15 de febrero de 2013

¿Cómo interpreta un católico la renuncia del Papa?



  1. Con ojos de fe. Para el católico es Jesucristo quien realmente sostiene y gobierna a la Iglesia. El Papa es solamente su representante aquí en la tierra. Por eso la Iglesia se ha mantenido firme en sus casi dos mil años de historia y ha sido conducida por 265 sumos pontífices.
  2. Concibiendo la autoridad como sinónimo de servicio. Mientras que para la sociedad la autoridad es sinónimo de poder, para la Iglesia la autoridad es un servicio. De ahí que si el Papa no está en condiciones de servir con la misma fuerza que antes, la Iglesia ve con buenos ojos que renuncie para que otro asuma la sede de Pedro.
  3. Creyéndole al Papa. Si Benedicto XVI nos ha demostrado con su testimonio la verdad de sus palabras durante sus casi ocho años de pontificado, no hay motivos para dudar de las razones de su renuncia que él mismo expuso en su discurso. Lo que digan sus críticos son solamente elucubraciones sin fundamento.
  4. Sin comparaciones. Es verdad que Juan Pablo II, por su estilo, optó por resistir hasta el final a pesar de su edad y sus enfermedades. Benedicto XVI es distinto. Y merece respeto su decisión de pasar en el anonimato, y en la sobriedad que lo caracteriza, el resto de sus días. Lo cual no quiere decir que “se haya bajado de la cruz”.
  5. Con esperanza. Aunque la prensa se atreva a dar los nombres de los así llamados “papables”, sólo conoceremos el resultado del Cónclave hasta que veamos el humo blanco. Mientras tanto, podremos estar seguros de que el Espíritu Santo hará lo suyo en la Capilla Sixtina y que al final tendremos al Papa que más le convenga a la Iglesia de nuestros días.

(Estos cinco puntos me han servido de guía para responder a las inquietudes de mis feligreses acerca de la noticia que le ha dado la vuelta al mundo y que ha suscitado infinidad de comentarios e interpretaciones. Por supuesto que durante el diálogo surgen cuestiones interesantes que disfrutamos al profundizar).

sábado, 1 de diciembre de 2012

Una “lectura” de la sucesión presidencial



Enrique Peña Nieto no es precisamente el candidato más brillante que el PRI, en su larga historia, haya regalado a la Nación. Sin embargo, después de unas elecciones que causaron dudas, conflictos y sospechas, hoy primero de diciembre se convertirá oficialmente en el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.
Nuestro deseo es que la sucesión presidencial se dé en un ambiente de paz y que el nuevo Presidente asuma las riendas del País, le devuelva la seguridad y lo conduzca al desarrollo. Él lo prometió en su campaña.
No será fácil para Peña Nieto. No bastan las palabras para transformar el País. Y el cambio que le urge a México no se puede dar de la noche a la mañana.
Por eso, ante la realidad de nuestra Nación y ante el inicio del gobierno de su nuevo Presidente, bien vale la pena tener esperanza, pero también involucrarnos más en la vida pública.
Si bien es cierto que mucho depende de la “cabeza”, de sus colaboradores en la dirección del gobierno y de las estrategias que éstos asuman, es igual de verdadero que todos somos corresponsables en la construcción de una nueva sociedad.
Nuestra participación en política no se terminó el día de las elecciones. En la vida pública, las personas, las familias y las agrupaciones tenemos mucha responsabilidad. Como bien afirmó el Papa en nuestra tierra: es necesario hacer un “esfuerzo solidario que permita a la sociedad renovarse desde sus fundamentos para alcanzar una vida digna, justa y en paz para todos… La Iglesia exhorta a todos sus fieles a ser también buenos ciudadanos, conscientes de su responsabilidad de preocuparse por el bien de los demás, de todos, tanto en la esfera personal como en los diversos sectores de la sociedad” (Benedicto XVI, 26 de marzo 2012).
Publicado en Profeta

sábado, 10 de noviembre de 2012

Cine con valores. Por fin en Puerto Vallarta



En el cine, Hollywood no tiene la última palabra. Existen en el mundo gran cantidad de productores que realizan películas de calidad, incluso con bajo presupuesto, pero que no siempre llegan a nuestras salas de cine.

Es el caso de 12 películas que traemos para ti del 22 al 25 de noviembre en las salas de Cinemark de Plaza Caracol, aquí en Puerto Vallarta, en la Primera Muestra Internacional de Cine con Valores.

La mayoría de las cintas no se han exhibido comercialmente en México y han sido éxitos en festivales de talla internacional. Algunas abordan directamente el tema de la fe pero la mayoría promueve valores humanos que son válidos para todos.

La muestra está inspirada en el Festival Internacional de Cine Tercer Milenio de la Arquidiócesis de Guadalajara, que se realiza desde hace nueve años, y nace en esta zona de la Diócesis de Tepic en el marco del Año de la Fe.

Cambio de planes, Violines en el cielo y La Leyenda del Tesoro, son algunos de los títulos. En los próximos días podrás encontrar la cartelera completa en las oficinas del templo de La Aurora, donde también se encuentra la Oficina de Prensa que la Diócesis tiene al servicio de la comunicación en esta zona pastoral. 

jueves, 21 de junio de 2012

La fe y el voto



De frente a las elecciones, no todo está dicho. Aunque las encuestas nos hagan creer que ya existe un triunfador, la verdad saldrá a relucir este primero de julio, cuando los mexicanos responsables emitan su voto.
Así que todavía hay tiempo para pensar y decidir. La fe y la razón han de estar por encima del desencanto, la decepción y las dudas hacia los candidatos.
Como ciudadano, el católico tiene que votar, pero tiene que hacerlo de acuerdo a la fe que profesa. Pues si bien es cierto que los católicos pueden apoyar a cualquier partido político, también es verdad que no todos son compatibles con la fe ni con los valores cristianos.
Si la mayoría de la gente define su voto en base a la economía, el católico ha de considerar otros aspectos. Por ejemplo: la religión del candidato, su estabilidad matrimonial y su actitud ante temas sociales como la familia, el aborto y la libertad religiosa, por ejemplo.
La fe no debe encerrarse en los muros del templo. Que no te intimiden quienes quisieran que la Iglesia no predicara su doctrina, como si los asuntos sociales no tuvieran nada que ver con la religión, o como si la ética no tuviera lugar en la política.
Los Obispos de México nos recuerdan que el católico acude a las urnas considerando todos los factores posibles: económicos, sociales, políticos, educativos, laborales, culturales… pero el católico también toma en cuenta la moral y la religión, y vota por el candidato o por el partido que tiene criterios morales y actitudes acordes con la propia fe.

Si verdaderamente tu fe ilumina tus decisiones, antes de votar analiza cuál es el candidato más coherente en sus declaraciones y en su vida. Y digámoslo otra vez: considera su actitud ante la familia, el aborto, las uniones homosexuales, la religión, la corrupción, la inseguridad, la violencia, el narcotráfico, la migración, los derechos de la mujer… Después de hacerlo, vota; entonces tu voto será consciente y responsable.


Publicado en Profeta

martes, 15 de mayo de 2012

El Obispo: guardián de la fe y de la vida cristiana



El viernes 18 de mayo llegará a la ciudad de Tepic monseñor Luis Artemio Flores Calzada, nombrado octavo Obispo de la Diócesis de Tepic por el Papa Benedicto XVI.
Será recibido en los límites de Jalisco y Nayarit, se detendrá un momento en la parroquia de Ixtlán del Río y después será conducido a la capital nayarita, donde tomará posesión de su nueva diócesis.

¿Quién es un Obispo?
La misión de los Obispos es la misma que los Apóstoles recibieron de Jesús: anunciar el Evangelio, custodiar la fe y santificar a la comunidad.
Jesucristo quiso garantizar que su obra permaneciera a lo largo los siglos, por eso desde el inicio asoció a doce hombres a su misión y dejó a Pedro como cabeza del grupo. Así podemos decir que los Obispos son los sucesores de los apóstoles y el Papa es el sucesor de san Pedro.
La palabra Obispo procede del latín “episcopo”, que se traduce como vigilar. Los Hechos de los Apóstoles narran cómo san Pablo dejó a Timoteo y Tito como guías de la comunidad para que “vigilaran” la vida  cristiana. De ahí que quienes son elegidos para este servicio han de distinguirse por la integridad de su fe, sus buenas costumbres y su vida de oración; han de ser sacerdotes sabios y prudentes, gozar de buena fama, tener al menos treinta y cinco años de edad y mínimo cinco años como sacerdotes.

¿Qué hace un Obispo?
Tres son las funciones propias de un Obispo: enseñar, santificar y gobernar a la Iglesia de un territorio concreto que se llama diócesis.
Enseña anunciando a todos el Evangelio de Jesucristo y vigilando para que la Palabra de Dios no sufra desviaciones ni sea interpretada de manera errónea. Enseña a través de la predicación, de sus mensajes, de las cartas pastorales que dirige a su diócesis y haciéndose responsable junto con sus sacerdotes de la doctrina y de la evangelización de los fieles.
El Obispo santifica a la Iglesia por medio de los sacramentos, principalmente el de la Eucaristía, así como también con su oración y con su trabajo.
El Obispo gobierna teniendo como modelo a Jesucristo, Buen Pastor, y no de acuerdo a los criterios humanos. Gobierna buscando el bien de los fieles que le son encomendados y viendo en ellos a verdaderos hermanos a los que ha de guiar, ayudar y corregir si es necesario.